8 señales de maltrato a través de WhatsApp

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WhatsApp y otras aplicaciones similares pueden utilizarse para vigilar, acosar o manipular a la pareja. Te mostramos cómo identificar si estás siendo víctima de este tipo de maltrato.

Internet y las redes sociales han pasado a formar parte esencial de tu vida y, por lo tanto, son claves en las relaciones humanas. Especialmente, las aplicaciones de mensajería han transformado la manera de relacionarse. Así, es importante saber reconocer a tiempo las señales de maltrato a través de WhatsApp y otras aplicaciones similares.

Se estima que más del 50 % de los jóvenes de entre 18 y 30 años han sufrido algún tipo de acoso cibernético. Entre sus manifestaciones se encuentran el control, la vigilancia y la manipulación ejercidas mediante este tipo de chats.

Dichos comportamientos abusivos pueden dirigirse a personas con las que se comparte cualquier tipo de vínculo (como amistades o familiares), pero son especialmente frecuentes en las relaciones románticas.

Uno de los principales problemas al respecto es la dificultad para identificar que se está sufriendo maltrato. Muchos de estos comportamientos se normalizan, se minimizan y se pasan por alto, pero sus repercusiones en la salud mental de la víctima son indiscutibles. Así, te presentamos algunos signos ante los que debes estar alerta.

Señales comunes de maltrato a través de WhatsApp

Exigir una respuesta inmediata es una de las señales más comunes de maltrato en WhatsApp.

El maltrato a través de WhatsApp incluye todos aquellos comportamientos destinados a controlar, manipular o dañar emocionalmente a la víctima. Frente a lo que pueda pensarse, este tipo de abuso afecta en tasas similares a hombres y mujeres durante la adolescencia.

De esta manera, resulta muy importante que todos estén prevenidos. El maltrato puede presentar diferentes caras; no obstante, las siguientes son algunas de las manifestaciones más comunes.

Exigir respuestas inmediatas

La exigencia de respuestas inmediatas es uno de los comportamientos más comunes. La persona se enfada si su pareja no responde de forma inmediata a sus mensajes y la acusa de falta de interés o de no priorizar la relación.

No se comprende (o no se respeta) que nadie tiene por qué ofrecer disponibilidad constante y exclusiva, que pueden existir otros asuntos de los que ocuparse y que es totalmente lícito no responder hasta que sea posible hacerlo.

Obligar a conversar siempre que se está en línea

Cada vez que la víctima entra a WhatsApp ha de iniciar una conversación con su pareja; de lo contrario, esta se molesta y comienza con reproches, sospechas y manipulaciones. No se permite estar charlando con otras personas sin atender a la pareja, pues esta lo interpreta como una falta de respeto.

Enviar la ubicación

La posibilidad de enviar la ubicación (de forma puntual o en tiempo real) es una gran herramienta de control para quienes ejercen maltrato a través de WhatsApp. Así, obligan a su compañero a mostrar dónde está en cada momento, con la excusa quizá de asegurarse de que no mienten o no cometen una infidelidad.

Pedir fotos o videos para ejercer vigilancia

En relación a lo anterior, también es frecuente encontrar personas que les piden a sus parejas que envíen fotos o videos en momentos puntuales del día. Por ejemplo, mientras están en clase o comiendo con amistades.

Esta solicitud tiene el fin de comprobar qué realmente se encuentra donde dice estar y con quien dice estar. En ocasiones, incluso, se obliga a los acompañantes a aparecer en las fotos o los videos para calmar las sospechas del otro.

También, puede suceder que se pidan pruebas gráficas (capturas de pantalla) de con quién se está hablando a través de WhatsApp. En definitiva, el objetivo es ejercer control sobre la vida y las relaciones de la víctima.

Bloquear o aplicar la ley del hielo

No siempre el maltrato es activo y directo; en ocasiones adopta una forma pasivo-agresiva que resulta tan dañina o más que las anteriores. Por ejemplo, cuando tras una discusión una de las personas aplica el silencio absoluto a la otra o, incluso, llega a bloquearla de la aplicación.

De esta forma, genera una enorme angustia al dejarla sin posibilidad de expresarse, sin explicaciones ni vías de comunicación y en una total incertidumbre. Con este tipo de actitudes se logra someter a quien se encuentra al otro lado, quien generalmente termina pidiendo disculpas y aceptando cualquier término con tal de que se le retire ese «castigo» de silencio.

Decidir qué foto debe mostrarse en el perfil

¿Tu pareja se ofende, se enfada o te reclama cuando en tu foto de perfil de WhatsApp no aparecéis ambos? ¿Te pide que quites o cambies algunas imágenes porque no le gusta cómo o con quién sales en ellas?

Este tipo de manipulación es muy común y atenta contra la libertad individual. Cada persona es libre de escoger qué mostrar en su perfiles y estar en una relación no da derecho a la otra persona a decidir por ti.

El control en WhatsApp se evidencia, por ejemplo, a través de la exigencia de compartir contraseñas o localizaciones.

Darse contraseñas y patrones de desbloqueo

Esta es una de las señales de maltrato a través de WhatsApp más extendidas y normalizadas. Especialmente, la población más joven llega a considerar que compartir las contraseñas con la pareja es necesario, obligatorio y una muestra de confianza. Si no se acepta, esto puede generar recelo y desconfianza en el otro cuando, en realidad, el respeto a la intimidad es prioritario en un vínculo de este tipo.

Sexting forzado

Por último, no se debe olvidar uno de los comportamientos abusivos más dañinos y peligrosos: el sexting forzado. Esto que implica forzar o coaccionar a la pareja para que envíe imágenes o videos con contenido explícito o que participe en conversaciones sexuales sin desear realmente hacerlo.

¿Cómo actuar ante estas conductas de maltrato a través de WhatsApp?

Si te has visto identificado en alguno de los puntos anteriores, es importante que tomes medidas al respecto. En primer lugar, recuerda que ninguna de estas acciones es natural ni saludable en una relación; por el contrario, son signos de abuso.

Ten presente que estar en pareja no te obliga a perder tu individualidad ni tus derechos, que aún puedes conversar con otras personas, disponer de tu tiempo libre, resguardar tu intimidad y no ofrecer explicaciones ante dudas irracionales.

Para poder hacer frente a estos comportamientos por parte de la pareja es importante no solo comprender dónde están los límites del amor sino, además, contar con una autoestima sólida. Es esta confianza la que te permitirá decir «no», poner un freno ante conductas intrusivas y controladoras, y no ceder ante manipulaciones emocionales.

Si sientes que no tienes la suficiente fortaleza para hacerlo o si te sientes culpable al negarle a tu pareja estos privilegios, busca orientación profesional. El control y el maltrato pueden ir escalando y causar importantes secuelas en tu salud psicológica.

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